Un clásico de antes, para disfrutar hoy
Nuestro dulce de membrillo llega en su tradicional formato de lingote, con una textura firme y ese borde azucarado que invita a cortar una tajada más. Su etiqueta de aire antiguo recupera parte de nuestra historia y lo convierte en uno de esos sabores sencillos que siempre encuentran la manera de volver.
Esta presentación contiene:
Ideal para disfrutar solo, acompañar con un poco de queso o llevar en una caminata, una salida en bicicleta o una jornada al aire libre.
Una tajada, un pedacito de queso y el gusto de volver a lo simple.